El láser
aporta, sin duda, la solución más eficaz para el tratamiento de
las várices, pero sólo se consigue un aprovechamiento del 30% de
la energía emitida. Lo ideal, por lo tanto para optimizar el
resultado del tratamiento de las várices con láser, sería mejorar
el coeficiente de absorción de la hemoglobina para las longitudes
de onda que muestran mayor selectividad.
La
combinación del láser con el microfoam, consigue incrementar el
aprovechamiento de la energía del laser hasta un 90%. Esto se debe a
un fenómeno óptico de resonancia entre la hemoglobina y el microfoam.
La combinación de ambos constituye la
Terapia Fotodinámica de
Varices.
En resumen,
se ha conseguido un procedimiento que es capaz de mejorar en 4 veces
el aprovechamiento de la energía emitida por el láser.
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