El láser
aporta, sin duda, la solución más eficaz para el tratamiento de
las várices, pero sólo se consigue un aprovechamiento del 30% de
la energía emitida. Lo ideal, por lo tanto para optimizar el
resultado del tratamiento de las várices con láser, sería mejorar
el coeficiente de absorción de la hemoglobina para las longitudes
de onda que muestran mayor selectividad.
La
combinación del láser con el microfoam, consigue incrementar el
aprovechamiento de la energía del laser hasta un 90%. Esto se debe a
un fenómeno óptico de resonancia entre la hemoglobina y el microfoam.
La combinación de ambos constituye la
Terapia Fotodinámica de
Varices.
Los trabajos de Miyake R.K. y
van Dam J. han demostrado la conversión de la hemoglobina en
metahemoglobina y protoporfirina IX en presencia de polidocanol.
El polidocanol es uno de los
agentes más utilizados en la esclerosis de várices, bien en forma
líquida o de microespuma. La inyección de polidocanol provoca una
irritación en el endotelio venoso con un estancamiento pasajero de
los glóbulos rojos, que puede seguirse o no de coagulación y
fibrosis (efecto buscado en la escleroterapia química), pero además
produce la conversión de la hemoglobina en dos derivados:
metahemoglobina y protoporfirina. Moreno-Moraga J y González-Ureña
A, han demostrado que estos metabolitos tiene un
coeficiente de absorción 4 veces superior al de la hemoglobina para
la emisión elemental del láser.
Por otra parte, según Ebbesen TW
y Hillembrand R se produce una transmisión óptica extraordinaria por
poros submoleculares producidos en fenómenos de tensión superficial.
Esto quiere decir que la transmisión de fotones emitidos por la
fuente del láser se transmiten de manera intensa si se ha conseguido
provocar en el medio la presencia de estos poros submoleculares,
superior al de la longitud del láser empleado. Moreno-Moraga -Ureña
han demostrado que la transmisión óptica del láser en presencia de
espuma de polidocanol y, debido a este efecto de tensión
superficial, tiene una transmisión fotónica 29 veces superior al que
se obtiene en la sangre normal.
En resumen, se ha conseguido un procedimiento que es capaz de
mejorar en 4 veces el aprovechamiento de la energía emitida por el
láser de ND-YAG, se alcanza una mejoría de 29 veces en la
transmisión de los fotones a la longitud de onda del láser empleado.
Esto significa que por un lado permite no renunciar a los efectos
que provoca el láser en el tejido perivenoso, que como ha demostrado
Saddick N, permite mayor seguridad en la duración del efecto
terapéutico, frente a la posibilidad de recanalizaciones, y además,
la optimización del empleo del láser por la mejoría del coeficiente
de absorción y del extraordinario aumento de la transmisión óptica
que provoca la espuma, permiten abordar, sin límite de diámetro y
con mayor seguridad para la piel, el tratamiento de las venas
varicosas.
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